Tratando con mi Exclusivismo: el corazón que Dios quiere sanar
En Lucas 15, el hermano mayor se enoja porque su padre recibe con fiesta al hijo pródigo que regresa. Su actitud revela un corazón exclusivista, que cree merecer más el amor del Padre que otros. Es una advertencia para todos nosotros: la cercanía con Dios no nos da derecho a mirar con desdén a quienes consideramos menos merecedores de su gracia.
Filipenses 2:3 nos exhorta: «Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo.» El exclusivismo, ya sea espiritual, cultural o personal, es contrario al evangelio, que fue diseñado para alcanzar a toda persona sin distinción.
Que este mensaje te invite a examinar tu corazón: ¿hay actitudes de exclusivismo o superioridad que necesitan ser transformadas por la humildad de Cristo? Solo Su gracia puede sanar las divisiones que nosotros mismos creamos.


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