«¿Qué quieres que haga por ti?» fue la pregunta que Jesús le hizo al ciego Bartimeo antes de sanarlo, tal como se relata en Marcos 10:46-52. Es una pregunta que parece sencilla, pero que revela el corazón de Dios: un Padre que quiere escuchar nuestras necesidades más profundas y actuar a nuestro favor. Muchas veces cargamos peticiones, dolores y sueños que no nos atrevemos a expresar con claridad, pensando que no merecen la atención de Dios. Sin embargo, este pasaje nos invita a acercarnos con fe y con una respuesta concreta, tal como hizo Bartimeo al pedir recobrar la vista. Dios no se cansa de nuestras peticiones; al contrario, nos invita a ser específicos y sinceros al orar. Este mensaje anima a examinar qué le pedirías hoy a Jesús si te hiciera esa misma pregunta, y a acercarte con la misma fe y determinación de Bartimeo.


